Ubicado en la costa sur, este resort de cinco estrellas es un homenaje arquitectónico a la geología de la isla. Se integra en la Reserva Ambiental de San Blas, siendo el único hotel con su propio espacio protegido de 50 hectáreas.
🌋 Un destino dentro de otro destino:
Arquitectura Orgánica: Edificios de terracota diseñados para mimetizarse con los tonos terrosos del paisaje volcánico y minimizar el impacto visual.
Inmersión Cultural: Cuenta con un museo subterráneo y un túnel histórico que narra el pasado de los guanches y la evolución de la isla.
Aventura propia: Dispone de un lago artificial navegable para kayak, ocho piscinas y un rocódromo profesional.
Sostenibilidad: Gastronomía de "kilómetro cero" y uso de energía solar en todo el complejo.
Royal Level: Un "hotel dentro del hotel" para quienes buscan la máxima exclusividad y privacidad.
En resumen: El refugio perfecto para quienes buscan lujo de alto nivel sin perder la conexión con el mundo prehistórico y virgen de Tenerife.